Mi primer contacto con el M3

Hola! Después de casi una semana de tener el auto guardado en el garaje dedicándome a poner en orden los papeles y el seguro hoy tuve mi primer contacto real con el Megane 3. De movida nomás tuve que afrontar lo ancho que es el auto con los espejos abiertos cuando, marcha atrás seleccionada, única opción en mi caso por cuestiones arquitectónicas del edificio en el que vivo, enfoqué el portón de salida por el pasillo que me lleva hasta la calle. Ya sobre el asfalto, llegó la hora de empezar a ganarme la confianza de los 143 caballos y para ello los llevé hasta la Petrobras del barrio, una manera de mostrarles que, mientras yo sea su amo, nunca les va a faltar cuidado y alimento. Con el apetito saciado encaramos para Tigre. Despacio. Paseando. Conociéndonos. A bajas velocidades el auto es sumamente silencioso, obediente, pero tiene carácter. En autopista la dirección enseguida se despabila y cobra firmeza mientras que la suspensión parece más cómoda en este tipo de camino que en la mismísima ciudad. Sin embargo extraño un poco esa cosa que tenía mi antiguo BMW 318ti (del año 95) que se pegaba a la ruta dando una sensación de seguridad incomparable, aún calzado sobre cubiertas 205 casi idénticas a las del Megane. No quiero hablar de desilusión todavía porque, como puse en el título, este fue mi primer contacto con el Megane 3, al cual por ahora sólo me animo a describir como un auto bonito para salir a pasear.